El Ave Fénix, segunda parte.


        A veces cuando observo la vida de las personas me encuentro con dos realidades; hay algunos que poseen unas vidas donde no suceden mayores dramas, donde nada sale de lo habitual de la vida de un ser humano y hasta el momento de su muerte no existieron mayores dolores y problemas. Pero hay otras personas donde en la vida aparece un golpe tras otro y a veces no queda tiempo para superar los problemas anteriores cuando ya se vienen más. Muchas veces este último grupo de personas desea tener una vida tranquila como los primeros que mencioné, pero....la verdad, he aprendido que la vida se vuelve provechosa luego de saber superar todos aquellos problemas y aprender a vivir con ellos acompañado de una sonrisa.

         Cuando tenía 14 años, mi mamá decía que yo era pesimista, que siempre le veía el lado negro a la vida y la verdad yo le respondía que con todas las cosas malas que me habían pasado al punto de ser traumáticas, no entendía por qué debía ser feliz si la vida me traía esos problemas. Luego de esos 14 años la vida me fue dando más golpes, que aunque eran más suaves, eran más dolorosos. Pero hoy, luego de 12 años, logré comprender que todo ese dolor me enseñó a confrontar a este mundo confuso que nos rodea. Mi error era que buscaba la felicidad y no la encontraba, cuando esta en realidad siempre estuvo presente a través de diferentes momentos de la vida. Cuando esperas la felicidad en el futuro, nunca llegarás a ésta, hay que tratar de vivenciarla en el presente.

        Como lo menciono en otra entrada, el Ave Fénix es capaz de poder renacer desde sus propias cenizas y a través de su muerte puede volver a aparecer en completa majestuosidad ante todo lo que antes lo rodeaba. Esto me recuerda cuando sentimos que no hay salida, cuando no hay solución, cuando ya no nos quieren o no nos consideran, esa sensación y sentimiento refleja el miedo a la muerte de nuestro espíritu, sin embargo, el volver a renacer pasa a ser un acto de honor hacia nosotros mismos y nos permite alcanzar la felicidad aún sin que ésta se encuentre de forma concreta y presente. El Ave Fénix, es sinónimo de resiliencia y ésta significa la capacidad de las personas para sobreponerse ante la adversidad y salir fortalecida de esa batalla.

         Por eso mis queridos Aves Fénix, no bajen sus alas, y si lo llegan a hacer, renazcan hermosos desde las cenizas que dejaron sus enemigos. 

         Sean libres y respetuosos y entreguen lo que esperan recibir, sin esperar a cambio algo de los demás ya que así evitaran la desilusión, sólo vivan el momento y sean felices aún cuando no exista consuelo.

         El mundo tiene muchas cosas bellas, como los amaneceres, las estrellas, los animales, sus sonidos, colores y olores y muchas veces me pregunto cómo es que aún no nos basta sólo con eso.


6 comentarios:

Pía dijo...

Qué bueno que pienses así Tamy, la verdad es que cuando era adolescente pensaba de esa misma forma, de hecho, no quería vivir, pensaba en la adultez como algo que no pasaría.
Ahora pienso como tú, soy optimista en relación a la vida, he aprendido a confrontar lo doloroso de mi infancia y adolescencia y he tratado de sacar de allí herramientas para tener una vida mejor, porque es lo que más me gusta ahora: vivir feliz :)
Que seas muy feliz tú también :)

Pía dijo...

Qué bueno que pienses así Tamy, la verdad es que cuando era adolescente pensaba de esa misma forma, de hecho, no quería vivir, pensaba en la adultez como algo que no pasaría.
Ahora pienso como tú, soy optimista en relación a la vida, he aprendido a confrontar lo doloroso de mi infancia y adolescencia y he tratado de sacar de allí herramientas para tener una vida mejor, porque es lo que más me gusta ahora: vivir feliz :)
Que seas muy feliz tú también :)

Esmeralda dijo...

Lindas palabras! Nada mejor que la Resiliencia para poder salir adelante. conozco muy bien esa palabra. Un abrazo prima!! Siempre seremos como el Ave Fenix...Exitooo!!

Anónimo dijo...

hola soy Mariana y queria decirte que me encantó leer esas lindas palabras.He tenido momentos muy duros en mi vida en uno me escapaba de la realidad, dejando de lado todo lo que tenia a mi alrededor entre ellos mis hijos y mi marido y en el otro lo afronté de la mejor manera luchando con ellos y no bajando los brazos y aqui estamos surgiendo de entre las cenizas juntos.Muy bello lo que escribiste.

Majorosa dijo...

Me encanta lo que escribiste,te importa que ponga un enlace.un saludo

Anónimo dijo...

Me encanta tu reflexión sobre el renacer del Ave Fénix.
Si sirve de algo, los neurotípicos sentimos lo mismo que describes en tu artículo. Creo que todas las personas, incluso aquellas que parecen tener una vida plácida y sin problemas, es porque no lo demuestran no porque no sufran. La felicidad consiste en momentos y hay que aprovecharlos.
Yo me reinvento cada día y no soy aspie. Por eso dicen que este mundo es un valle de lágrimas, pero para todos.
Sin embargo toca seguir adelante, es nuestro deber y hay que hacerlo de la mejor manera que podamos.
Ánimo aspies y neurotípicos.