“Morir de amor, despacio y en silencio”, canta Miguel Bosé. Y no es solo ficción ni entretenimiento musical, es realidad pura y dura. Para muchos, el amor es una carga, un dulce e inevitable dolor o una cruz que deben llevar a cuestas porque no saben, no pueden o no quieren amar de una manera más saludable e inteligente...
Hay quienes se quitan la vida o se la quitan a su pareja, y están los que se agotan y van secándose como un árbol en la mitad del desierto, porque el amor les pide demasiado. ¿Para qué un amor así? Esa es la verdad: no todo el mundo se fortalece y desarrolla su potencial humano con el amor; muchos se debilitan y dejan de ser ellos mismos en el afán de querer mantener una relación tan irracional como angustiante...
Problemas y qué principio oponer en cada caso :
- Si ya no te quieren, aprende a perder y retírate dignamente: Estás con alguien que no te quiere, te lo dice sin tapujos y no ve la hora de irse o de que te vayas. Pero tú sigues allí, esperando el milagro que no llega y soportando un rechazo que no te da respiro.
-Casarse con el amante es como echarle sal al postre: Tienes otra persona, la deseas y la amas. Sin darte cuenta, poco a poco, has construido una vida paralela que va mucho más allá que la aventura. Te preguntas todo el día qué hacer, aunque en realidad sí lo sabes, pero no sabes cómo: te falta coraje. Tu sueño es reemplazar mágicamente a tu pareja por tu amante y que todo siga igual, como si nada hubiera pasado. Estás en un gran dilema que no te deja vivir en paz.
-Evita el sacrificio irracional: no te anules para que tu pareja sea feliz: Vives en un martirio perpetuo: por querer resolver los problemas de tu pareja, te has olvidado de tu persona. Pero no solo la ayudas e intentas sacarla adelante a cualquier costo, sino que utilizas una manera de sacrificarte absolutamente irracional: te opacas a propósito, para que ella, por contraste, brille más. Compensas negativamente y ocultas tus virtudes para que los déficits de tu pareja se disimulen o no se noten tanto. Practicas una curiosa forma de suicido afectivo.
-¿Ni contigo ni sin ti?¡Corre lo más lejos posible! : Te encuentras en una relación desesperante porque tu “pareja” es ambigua y “duda” hasta dónde quiere llegar contigo, ya que no está segura de sus sentimientos. Es el índrome del “ni contigo, ni sin ti”, del cual eres una víctima y no tienes la menor idea de cómo manejarlo. Tú pareja fluctúa entre el amor y el desamor, y tú saltas al compás de ella.
-El poder afectivo lo tiene quien necesita menos al otro: Sientes (y sabes) que el poder emocional o afectivo en la relación lo tiene tu pareja, es decir: que ella puede prescindir de ti más fácilmente de lo que tú podrías prescindir de ella. Y en este forcejeo de fuerzas y debilidades, de apegos y desapegos, siempre estás por debajo; lo que te lleva a decir “sí”, cuando quieres decir “no” o a acceder a cuestiones que no van contigo. ¿Todo esto por amor o por miedo a perder a la persona amada?
-No siempre un clavo saca a otro: a veces,los dos quedan adentro: Tienes un amor enquistado, reciente o antiguo, que no puedes olvidar y no te deja establecer nueva relaciones. Para quitarlo de tu mente y de tu corazón, pensaste que “un clavo saca otro” y has salido a buscar a alguien más “grande” y poderoso para que elimine al ex o a la ex de una vez. Desafortunadamente, no te ha dado resultado y el viejo amor sigue flotando en tu memoria emocional con la misma fuerza de siempre.
-Si el amor no se ve ni se siente, no existe o no te sirve: Tu relación actual es tan fría como distante. Tu pareja no expresa el amor como quisieras y necesitas. Sientes que te hace a un lado y que la indiferencia es la regla básica en la que se mueve el vínculo. La displicencia y los rechazos te duelen profundamente y afectan tu autoestima, pero no eres capaz de tomar decisiones.
-No idealices al ser amado; míralo como es,crudamente y sin anestesia: Has puesto a tu media naranja por las nubes. Piensas que estás con una persona supremamente especial, que apenas la mereces y solo ves maravillas en ella. Idealizaste a tu pareja y te has apegado a esa imagen ilusoria que te impide ver su lado normal y humano. El problema es que en algún momento tendrás que aterrizar y es posible que no te guste lo que veas sin autoengaños ni disfraces. Quizás estés enamorada o enamorado de un espejismo creado por ti.
-El amor no tiene edad, pero los enamorados sí: Estás con alguien muy mayor o muy menor para tu edad, y eso, aunque intentes disimularlo, te genera cierta ansiedad o preocupación. Sabes que con el tiempo la diferencia de edad se hace más marcada y no quieres convertirte en una persona celosa, harta o insegura. Aún así, prefieres no pensar en ello seriamente, porque temes malograr la dicha de vivir un amor como el que ahora sientes. De todas maneras, consciente o inconscientemente, te preguntas: ¿Cuántos años me quedan de felicidad?
Algunas separaciones son instructivas; te enseñan lo que no quieres saber del amor: Te separaste y andas a los tumbos. Has perdido tus puntos de referencia habituales, te sientes sola o solo y estás hasta la coronilla del amor. Además, juras que no volverás a tener a nadie y que los hombres o las mujeres son todos unos idiotas. En fin: tienes dificultades para aceptar una separación que todavía te duele y no eres capaz de empezar de nuevo.

3 comentarios:
enlace Megaupload no funiona..
gracias y saludos
enlace Megaupload no funiona..
gracias y saludos
anteriormente había un enlace al libro pero luego de cerrar megaupload ya dejó de funcionar el link. saludos!
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